He podido comprobar en mis propias carnes cómo algo que escribí hace mucho de pronto me parece equivocado, malo e incluso aborrecible.
El ser humano cambia y evoluciona con la edad. Esa
vergüenza ajena que nos entra al recordar las chorradas que hicimos y dijimos
en la infancia o la juventud es pan de todos. Entiendo que para los escritores
aún más si tenemos en cuenta que nuestras ridiculeces quedan por escrito.
Otra cosa es leer algo que teníamos olvidado y decir
“¡qué genio soy, esto es buenísimo!”. Pero esa otra historia y deberá ser
contada en otra ocasión.
Ahora mismo me siento a revisar escritos de hace más de
quince años (como hobby, cosas que pasan) sobre un mundo inventado tan completo
que todavía no me he atrevido a meterle mano de forma oficial, y me encuentro
con ideas que me encantan, pero veo que no estoy de acuerdo con el desarrollo
de su mitología, su cosmogonía, y tengo ideas que me parecen mucho mejores.
No es la primera vez que me pasa. Ya inventé un universo
hace años y le di la vuelta por completo cuando vi que su historia flojeaba. Y
ahora que lo pienso, Malakhim también fue por esos derroteros, que empezó como
algo romántico y me empecé a meter en camisas de once varas sobre religiones y
el origen de las creencias.
¿Os ha pasado o soy la única loca que guarda ideas de
hace décadas? ¿Alguna que os haga decir “madre mía, menudas chorradas se me
ocurrían”?
No hay comentarios:
Publicar un comentario