05 marzo 2013

La suma de las partes


Hoy he tenido un sueño, de esos de “Marian, te has lucido”. Ahí va:


31 enero 2012

FUNERAL

Un trueno se oyó a lo lejos. Muchos de los asistentes levantaron un momento su pose de mirada lánguida y se miraron unos a otros con complicidad incómoda. No llovía aún pero con ese cielo gris ceniza a buen seguro que no tardaría en desatarse la tormenta que llevaba amenazando desde hacía apenas un par de horas. Si aquel hombre de Dios no terminaba pronto de dar el sermón el entierro iba a estar pasado por agua.

24 junio 2010

Un libro y medio

No se molestó en vestirse, ni en limpiarse si quiera. Tenía en ese instante unos diez minutos que rapiñaba a la vida siempre que podía, antes de que su ausencia en la calle llamara la atención. Diez minutos serían unas tres páginas y media, quizá cuatro. Después debía volver a bajar.

17 junio 2010

Stephen King y "El Señor de los Anillos"

Para mí una práctica muy común es la de indagar por internet buscando éxitos del ámbito editorial. Me gusta saber no sólo las últimas novedades sino también el tipo de venta que tienen, el éxito y a quién va dirigido. Ya sabéis: si quieres ser escritor debes estar al loro.

18 junio 2009

Frio, frio

Frio, mucho frio…
Que recorro cada noche el mismo camino por calles húmedas y desiertas. Paso cerca de los descampados y de parques deshabitados. Hielo y niebla. Sal en las aceras en prevención de riesgos urbanos. Arboles oscuros, caminos perdidos… barro. Me pregunto qué clase de criaturas se pasean por ahí a estas horas. ¿Existirá algo más peligroso que yo? Debería temer a los hombres armados con navajas y jeringuillas, a los demonios de la superchería, a los lobos. Debería temerlos a todos y sin embargo me dan pena.
Que yo tengo papel y tinta.

THE JOURNEY OF THE SORCERER

Brad había encontrado un hueco en su ajetreada agenda de ensayos para poder tocar un poco la guitarra. Aquello le relajaba casi tanto como repetir el doble lift automáticamente hasta el agotamiento. Le gustaba la magia, le apasionaba, era su vida, pero de vez en cuando debía descansar incluso de sí mismo.
Bradley Cashbal, el mago, era joven pero estaba cansado. Apenas llegaba a cumplir cien años y el peso de su carrera le pedía momentos de relax como aquel: Una guitarra, el cómodo sillón de mando de la nave, un whisky y la ventana panorámica de la cabina que le mostraba el espacio sideral en una tranquila armonía de estrellas y planetas. Era perfecto. Rasgueó las cuerdas tocando una tranquila melodía, con notas suaves que vibraban desde el amplificador de la nave hasta sus estresados y excitables oídos. En un momento de calma abrió los ojos y vio una sombra en la esquina de la panorámica. Cuando se inclinó curioso para mirar lo que era soltó un resoplido de furia.

Modus Vivendi

John levantó los ojos de las cartas que tenía delante y por un momento cayó en la cuenta de la escena tan surrealista que se producía ante él. A su izquierda estaba Klaus Heinz, un reconocido modelo fetiche de grandes diseñadores y portada de algunas de las revistas más prestigiosas del mundo, reía animosamente mientras se tomaba el tercer Martini de la mañana. John tuvo un leve flash en el que recordó haber visto la cara de Klaus en la carpeta de alguna de sus compañeras de instituto. Lo miró mientras el modelo se metía una ralla de coca y pensó quedamente que aquel no era un buen ejemplo a seguir.

A quien llorar

Recuerdo golpear la tierra aún agitada de tu sepulcro pidiendo una explicación.



Hay momentos en que los acontecimientos parecen tomar más control sobre nuestros actos que nosotros mismos. Somos otro, somos un desconocido.



Nos dejaste solos, al niño y a mí. Creo que estuve mucho tiempo enfadado contigo. No tenías la culpa pero me daba igual.


Si quieres encontrarme...

Supeditado a mis orígenes
A no ser más que aquello con lo que nací
Sé lo que soy y lo que tengo.
Sé lo que puedo ser y lo que no tengo.
Tengo lo que quiero
Ni más ni menos

Ningún asunto pendiente

Adela la enfermera había enfilado por el pasillo como era su costumbre a esa hora,

parándose en cada una de las habitaciones para ver si alguno de los niños necesitaba

cualquier cosa, ya fuera medicación, comida o un simple abrazo, siendo estos últimos los más

habituales.